Comer mucha carne y queso podría ser tan mortal como fumar

meat_chicken¿Podría una dieta rica en carne y queso ser tan mortal como fumar cigarrillos? Una nueva investigación de la Universidad del Sur de California indica que consumir altos niveles de proteínas de origen animal podría ser perjudicial para la salud, de acuerdo con un estudio publicado en la revista Cell Metabolism.

Comerse una hamburguesa, u otras formas de proteína animal, eleva los niveles de la hormona de crecimiento IGF-1 en el cuerpo humano. En los niños, la IGF-1 ayuda a promover el crecimiento y desarrollo – pero en la edad adulta , los altos niveles de la hormona se han relacionado con un mayor riesgo de cáncer y otras enfermedades relacionadas con la edad, de acuerdo con el autor del estudio Valter Longo, director del Instituto de Longevidad de la Universidad del Sur de California.

Sabiendo que la hormona IGF-1 se relaciona con una mayor mortalidad, Longo y sus colegas investigadores comenzaron a buscar formas de reducir naturalmente los niveles de la hormona en el cuerpo humano.

“Nos preguntamos, ‘¿Será suficiente reducir las proteínas [que consumimos]?'” dijo Longo.

Con el fin de analizar los efectos del consumo de proteína animal en la mortalidad, los investigadores utilizaron datos recogidos de 6.381 adultos mayores de 50 años a partir de la Encuesta Nacional de Salud (NHANES). Se dividió a la población en tres grupos: los que consumen el 20 por ciento de sus calorías diarias de proteínas, los que consumieron 10 a 19 por ciento de sus calorías diarias de proteínas, y los que consumieron una dieta compuesta de proteínas inferior al 10 por ciento.

“Los efectos que vimos eran casi tan buenos como lo que imaginábamos”, dijo Longo. “Hemos visto una gran diferencia con una baja ingesta de proteínas y la reducción en la mortalidad general, el cáncer y la diabetes. ”

En general, las personas que consumían dietas altas en proteínas eran cuatro veces más propensos a morir de cáncer y 74 por ciento más propensos a morir por cualquier causa durante el período de estudio en comparación con las personas que consumían una dieta baja en proteínas.

Los investigadores también estudiaron los efectos de una dieta baja en proteínas en un grupo de ratones, analizando qué tan bien las dietas altas o bajas en proteínas protegían tanto contra el melanoma como contra la progresión del cáncer de mama en los animales.

“Comenzamos con un cáncer establecido y sin embargo la [dieta] baja en proteínas fue capaz de impedir que el cáncer progrese en el 10 a 30 por ciento de los animales, algo que realmente ni siquiera esperábamos”, dijo Longo. “Esperábamos que la progresión del cáncer se redujera, pero no necesariamente la capacidad, incluso después inyectar 20,000 células cancerosas, de asegurarse de que en el 30 por ciento de estos ratones el cáncer nunca apareciera, sino más bien se fuera.”

También señalaron que una dieta baja en proteínas dio como resultado niveles reducidos de IGF-1 entre los ratones, que los investigadores piensan puede ser responsable de los efectos protectores de esta dieta dieta.

“Si uno tiene bajos niveles de IGF-1 … entonces la célula está protegida contra el daño en el ADN”, dijo Longo.

Pero mientras que una dieta alta en proteínas de origen animal parece tener efectos perjudiciales para la salud, las proteínas de origen vegetal, como las legumbres, no parecen tener tanto riesgo. Aunque que las personas que consumieron dietas con alto contenido de proteínas de origen vegetal todavía tenían un aumento de tres veces en la mortalidad por cáncer, no se observó un incremento en la mortalidad general.

“Las proteínas vegetales tienen un perfil diferente de aminoácidos, y no todos son iguales, pero cada planta tiene un [perfil] diferente”, dijo Longo. “Sabemos que para algunos de ellos, ese perfil reduce el nivel de IGF-1 … y otros genes que promueven el envejecimiento o enfermedades relacionadas con la edad. ”

Generalmente, Longo recomienda que las personas deben consumir de 9 a 10 por ciento de sus calorías diarias de proteínas – o 0,36 gramos por cada libra (alrededor de 1/2 kilo) que pesan. Por ejemplo, una persona de 100 libras (45 kilos) puede consumir con seguridad 36 gramos de proteína por día, mientras que una persona de 200 (90 kilos) libras podría consumir 72 gramos de proteína por día sin elevar su riesgo de cáncer o mortalidad general. Según el USDA [Departamento de Agricultura de Estados Unidos], una taza de pollo contiene aproximadamente 43 gramos de proteína.

Y para aquellos que continúan consumiendo cantidades excesivas de proteína animal, Longo advirtió de que podrían estar poniéndose a tanto riesgo como si ellos estuvieran fumando cigarrillos.

“La mortalidad por cáncer fue mayor para las personas que consumen altas proteínas que en las personas que fuman en la actualidad”, dijo Longo.

Basado en reporte publicado en inglés por Fox News. Traducido por María José Hummel.

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Comer oleaginosas lleva a una vida más larga y saludable

shutterstock_65089942Un puñado de frutos secos oleaginosos [nueces o semillas] al día nos podría mantener alejados de los médicos, y podría ayudarnos a vivir más tiempo, según los nuevos resultados de dos estudios a largo plazo de la Universidad de Harvard.

“Hemos encontrado que las personas que comen frutos secos oleaginosos todos los días, viven vidas más saludables que las personas que no los comen”, dijo el coautor del estudio, el doctor Frank Hu, profesor de nutrición y epidemiología en la Escuela de Salud Pública de Harvard. El informe, publicado en el New England Journal of Medicine, reveló que las personas que comen oleaginosas o frutos secos diariamente son menos propensos a morir de cáncer, enfermedades del corazón y enfermedades respiratorias. En general, las personas que comen oleaginosas diariamente fueron 20% menos propensas a morir durante el curso del estudio que aquellos que evitaron comarlas. (El maní o cacahuate, que en realidad es una leguminosa, fue contado como oleaginosa en este estudio).

Los hallazgos fueron recogidos de casi 120.000 participantes en el Estudio de Salud de Enfermeras y el Estudio de Salud de Médicos. Todos contestaron preguntas sobre sus dietas al comienzo de los estudios realizados en la década de 1980 y luego cada dos a cuatro años, durante los 30 años de seguimiento. Los investigadores clasificaron a los participantes en seis categorías que van desde no comer oleaginosas hasta los que las comen siete o más veces por semana. Mientras más frecuentemente comieron oleaginosas las personas, menor fue el riesgo de muerte prematura.

Los hallazgos hacen eco a estudios anteriores, según la Dr. Penny Kris- Etherton, profesora de medicina en la Universidad de Pennsylvania, quien destacó las investigaciones de las oleaginosas en la reunión de la Asociación Americana del Corazón de esta semana en Dallas, Texas. “Comer frutos secos oleaginosos reduce el LDL (colesterol “malo “), aumenta el HDL (colesterol “bueno”) y disminuye la presión arterial y las respuestas de la presión arterial al estrés”, dijo la Dr. Kris- Etherton. Su investigación también muestra que el consumo de frutos secos oleaginosos contribuye a impulsar un proceso denominado transporte inverso del colesterol, por el cual las partículas de HDL en la sangre “barren” la placa grasosa llevándola lejos de las arterias obstruidas. Los investigadores de Harvard señalaron que la composición de las oleaginosas (grasas saludables, fibra, vitaminas, minerales y fitoquímicos) puede proporcionar propiedades “cardioprotectoras, anticancerígenas, antiinflamatorias y antioxidantes.”

¿Estás preocupado de que comer oleaginosas puede engordar ya que son altas en grasa? De hecho, tanto este como otros estudios han hallado que las personas que consumen oleaginosas frecuentemente son menos propensas a subir de peso.” Los frutos secos oleaginosos son ricos en proteínas y fibra, lo que retrasa la absorción de los alimentos y disminuye el hambre”, dijo el Dr. Hu, quien agregó que las oleaginosas contienen grasas saludables en su mayoría insaturadas.

No hay oleaginosas “perfectas”

¿Son ciertas oleaginosas mejores que otras? “Todo el mundo está buscando la oleaginosa perfecta”, dice la Dr. Kris- Etherton. Sin embargo, los beneficios para la salud se encuentran en una variedad de frutos secos oleaginosos, como las nueces, las almendras, los cacahuetes o maní y los pistachos, así que come las que sean tus favoritas. O, como Kris- Etherton recomienda, prueba las oleaginosas que vienen revueltas, pero asegúrate de elegir las que son sin sal.

Basado en el artículo publicado el 20 de noviembre 2013, escrito por Julie Corliss, Editora Ejecutiva, Harvard Heart Letter. Traducido por María José Hummel

Nota de la nutricionista María José:
La cantidad recomendada para comer cada día de frutos secos oleaginosos es alrededor de 1/4 de taza o aproximadamente un puño. Comerlos en exceso definitivamente puede llevar al sobrepeso porque son concentrados en grasa y calorías. Pero recuerda que el tipo de grasa que contienen en muy saludable 🙂

4 hábitos saludables que detienen el cáncer, la diabetes y las enfermedades al corazón

Los vegetales y otros alimentos saludables están disponibles, pero no siempre están al alcance.

Los vegetales y otros alimentos saludables están disponibles, pero no siempre están al alcance.

Al parecer, tenemos otro estudio que nos está diciendo lo que ya sabemos: no fumar, hacer ejercicio, evitar el exceso de peso, y comer más frutas y verduras. La buena noticia es que hacer estas cuatro cosas puede reducir su riesgo de desarrollar diabetes, enfermedades cardiovasculares, e incluso cáncer. La mala noticia es que millones de personas en el país simplemente no están prestando atención a los consejos de salud que ya son bien conocidos. ¿Por qué no?

DETALLES: En el estudio, investigadores analizaron los datos de cerca de 25,000 participantes alemanes para medir la relación entre los cuatro hábitos saludables y las posibilidades concretas de que una persona tenga un ataque al corazón, un accidente cerebrovascular o que desarrolle diabetes o cáncer.

Los factores incluían:

1. No fumar

2. Tener un (índice de masa corporal IMC) inferior a 30, es decir no estar obeso

3. Hacer al menos 3,5 horas semanales de actividad física

4. Comer una dieta rica en frutas, verduras y granos enteros, y baja en carnes

En un seguimiento que tuvo lugar cerca de ocho años más tarde, alrededor de 2.000 de las 25.000 habían desarrollado una de las enfermedades crónicas mencionadas anteriormente. Después de ajustar por variables importantes, los investigadores encontraron que las personas que siguen los cuatro hábitos saludables disfrutan un riesgo general 78 por ciento  más bajo de desarrollar alguna enfermedad crónica. Al desglosarlo, esto se tradujo en un riesgo 93 por ciento menor de desarrollar diabetes, una reducción del 82 por ciento en el riesgo de sufrir un ataque cardíaco, un riesgo del 50 por ciento menor de sufrir un derrame cerebral, y un 36 por ciento menos probabilidades de desarrollar cáncer. Tener un IMC inferior a 30 fue el factor que resultó en  la mayor protección.

Lo que significa: Este amplio estudio nos da aún más pruebas para apoyar el concepto de que “usted tiene el control sobre su propia salud”. Muy a menudo, nosotros llevamos la responsabilidad cuando se trata de la reducción de las enfermedades crónicas comunes. Pero a pesar de todas las pruebas, millones de nosotros le damos la espalda a los hábitos saludables. Entonces, ¿qué está pasando? Lamentablemente, la balanza pudiera estar inclinada en contra de nuestras mejores intenciones. “La respuesta corta es que todos vivimos en un ambiente que promueve la sobrealimentación y la conducta sedentaria. La gente no puede tomar decisiones sanas en un medio ambiente no saludable”, explica Marion Nestle, PhD, profesora en el departamento de nutrición, estudios de alimentación, y salud pública en Universidad de Nueva York. Ella también escribió What to Eat (North Point Press, 2007). “Así que el medio ambiente tiene que mejorar para que sea más fácil para nosotros hacer lo que sabemos que tenemos que hacer. Hacer que los alimentos saludables estén disponibles debería ser algo automático.”

A pesar de todas nuestras excusas, la mayoría de nosotros puede, por lo  menos, salir a caminata de 10 minutos aquí o allá, o incluso invertir en un podómetro para alcanzar una meta de al menos 10.000 pasos al día para aumentar los niveles de actividad física. Y hay un montón de recursos gratuitos o baratos disponibles para ayudarle a dejar de fumar. Lo que podría ser más difícil de todo es encontrar alimentos sanos y convenientes para poner sobre su mesa cada noche.

He aquí cómo protegerse de los promotores de alimentos que están destruyendo las cinturas de su familia y su salud.

• Entienda que está siendo engañado. En su nuevo libro, El Fin de comer en exceso: Tomando control del apetito insaciable de América (Rodale 2009), David Kessler, MD, ex comisionado de la Administración de Drogas y Alimentos en EE.UU., describe cómo la industria alimenticia ha inyectado grasa, azúcar y sal en prácticamente todo, ya que estimula nuestros gatillos biológicos. Para evitar las tácticas engordadoras de la industria alimenticia, cocine en casa tan a menudo como sea posible, utilizando granos enteros y frutas y hortalizas frescas. Los mercados al aire libre son buenos lugares para encontrar frutas y vegetales baratos. Si usted puede comprar productos orgánicos, mucho mejor. Eso significa que los pesticidas relacionados con la diabetes, la enfermedad de Parkinson, el cáncer, y todo tipo de otras enfermedades no fueron utilizados en los alimentos al ser cultivados.

• Piense antes de salir a comer fuera. Cuando coma fuera, haga una pausa antes de entrar al restaurante, e imagínese a sí mismo comiendo alimentos saludables. El enfocarse en el momento, lo cual se conoce como estar consciente, usted puede poner freno un episodio inminente de atracón impregnado con sal y grasa.

• Demande lo mejor. Únase a otros vecinos interesados y demande de más aceras y carriles para bicicletas en su comunidad, presione de la escuela de sus hijos para que provean una alimentación más sana, y cuando entre en una tienda o un restaurante, comprenda cómo el ambiente influye en sus elecciones y haga lo que pueda para contrarrestarlo.

Por Leah Zerbe, Rodale, traducido por María José Hummel

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8 increíbles beneficios de caminar

Se sabe que caminar ayuda a derretir la grasa de los muslos y a entonar los glúteos. Pero sus beneficios para la salud incluyen algunos que son aun más impresionantes, como ahorrar dinero y aumentar las posibilidades de sobrevivencia en pacientes con cáncer a los senos. Se le ha dado mucha atención a alcanzar 10.000 pasos al día al caminar, trotar o correr. Una caminata de 40 minutos que cubra dos millas (3,2 km), le ayudará a obtener la mitad de esos pasos, y las actividades diarias regulares le ayudarán a acumular el resto. 

Estas son ocho razones para tomar esos pasos extra y hacer del hábito de caminar una parte de su estilo de vida saludable:

# 1: Ayuda a evitar la diabetes. Nuevos estudios de investigación han mostrado el vínculo entre caminar rápidamente y una reducción importante del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. La resistencia a la insulina es una indicación del riesgo de esta enfermedad, aun en personas con niveles normales de glucosa. Pero un estudio británico reciente encontró que las personas con una historia familiar de la enfermedad que caminaban rápidamente, o que hacían algún otro tipo de actividad moderada a vigorosa de manera regular, mostraron una mejoría en la sensibilidad a la insulina.

#2: Mejora su vida sexual. Sexo y ejercicio van mano a mano. En un estudio de mujeres entre 45 a 55 años de edad, aquellas que hacían ejercicio, incluyendo caminatas rápidas, reportaron no sólo tener más deseo sexual, sino también mayor satisfacción en la intimidad.

#3: Le ahorra costos de gimnasio. En esta triste economía, la gente ha comenzado a cortar sus excesos, y esto incluye las idas al gimnasio. En una encuesta de la Asociación Americana del Corazón, una cuarta parte de las 1.000 personas entrevistadas habían cortado su membresía al gimnasio durante los últimos seis meses. Pero no importa dónde usted viva, hay un lugar donde usted puede darle duro al pavimento o a un sendero natural, y 150 minutos a la semana de caminar con una intensidad moderada le puede ayudar a manejar el estrés y prevenir las enfermedades al corazón. Caminar moderadamente equivale a un promedio de 100 pasos por minuto. Investigadores de la Universidad de San Diego sugieren usar un podómetro y tratar de alcanzar los 1.000 pasos en 10 minutos, hasta llegar a 3.000 pasos en 30 minutos.

#4: Le puede ayudar a dejar los medicamentos. Usando datos de el Estudio Nacional de Salud de Personas que Caminan, que incluyó a más de 32.000 mujeres y 8.000 hombres, los investigadores encontraron que aquellos que hicieron las caminatas semanales más largas, no necesariametne acumularon la mayor cantidad de millas por semana, tenían más posibilidades de usar menos medicinas. Esto no debería disuadirle de hacer caminatas más cortas frecuentemente durante la semana, pero  debería considerar incluir caminatas más largas una vez por semana, tal vez durante el fin de semana cuando tenga tiempo libre.

#5: Puede ayudar a atenuar el dolor de la fibromialgia. Esta condición crónica afecta a más de 4 por ciento de la población, y a menudo incluye dolor, fatiga y confusión mental. Un estudio pequeño encontró que en mujeres de 32 a 70 años de edad, aquellas que caminaban 60 minutos, hacían ejercicio ligero, y se estiraban tres veces por semana durante 18 semanas, reportaron mejorías importantes al caminar y en su capacidad mental, y estaban menos cansadas y deprimidas.

#6: Ayuda a combatir el cáncer en los senos. Las mujeres que caminan regularmente después de ser diagnosticadas con cáncer en los senos, tienen un 45 por ciento más posibilidades de sobrevivir que aquellas que son inactivas, de acuerdo con un estudio publicado en la Revista de Oncología Clínica. Los investigadores de la universidad Yale que encabezaron el estudio también encontraron que aquellas que hicieron ejercicio durante el año antes de ser diagnosticadas tenían un 30 por ciento más posibilidades de sobrevivir, comparadas con mujeres que no hacían ejercicio al momento de ser diagnosticadas.

#7: Las caminatas reducen el riesgo de ataque cerebral. Caminar rápidamente por sólo 30 minutos, cinco veces por semana puede reducir de manera importante su riesgo de sufrir un ataque cerebral, de acuerdo a investigadores de la universidad del Sur de Carolina. Después de estudiar a 46.000 hombres y 15.000 mujeres por 18 años, aquellos que tenían niveles más altos de forma física asociada con caminar rápidamente, tenían 40 por ciento menos riesgo de sufrir un ataque cerebral que aquellos que tenían niveles más bajos de forma física.

#8: Le puede salvar su mente. Investigadores italianos reclutaron a 749 personas que sufrían de problemas de memoria en un estudio y midieron cuánto caminaban y otras actividades moderadas, como la jardinería. Después de cuatro años, encontraron que aquellos que gastaron más energía caminando tenían un 27 por ciento menos riesgo de desarrollar demencia que las personas que gastaron menos. Esto puede ser el resultado del papel que juega la actividad física en el aumento del flujo sanguíneo al cerebro.

Artículo publicado por Rodale, por Leah Zerbe, vea el original en inglés.

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10 hábitos saludables que te pueden ayudar a vivir hasta los 100 años

healthy_agingLos factores más importantes que determinan cómo uno envejece no son los genes sino cómo vivimos. ¿No estás convencido? Un nuevo estudio con 20.000 ciudadanos británicos publicado en la Revista Médica Británica muestra que podríamos disminuir nuestro riesgo de tener un accidente cerebrovascular o ataque cerebral en un 50 por ciento al hacer las siguientes cuatro cosas: hacer actividad física por 30 minutos al día, comer cinco porciones de frutas y vegetales, y evitar los cigarrillos y el exceso de alcohol.

Aunque esos son los pasos obvios que tú puedes tomar para envejecer bien, los investigadores han descubierto que las personas centenarias tienden a compartir ciertos características en cómo comen, se mueven, y manejan el estrés—el tipo de cosas que podemos imitar para mejorar nuestro propio proceso de envejecimiento. Por supuesto, llegar a los 100 años es mucho más posible si tus padres también lo alcanzaron. Aún así, Thomas Perls, médico y master en salud pública, que estudia a los que alcanzan el siglo en la escuela de medicina de la Universidad de Boston, cree que asumiendo que hemos esquivado los genes de enfermedades realmente fatales como la enfermedad de Huntington, “no hay nada que puede disminuir sus probabilidades de vivir independientemente hasta llegar a los 90.” Si tus padres y abuelos eran fumadores, ellos pueden haber muerto prematuramente sin haber alcanzado su expectativa de vida real, así que sigue adelante e intenta llegar a los tres dígitos. Sige estos 10 hábitos, y prueba  la calculadora del riesgo de vida de Perl [en inglés] para ver cuánto puedes esperar vivir.

No te jubiles

“Las evidencias muestran que en las sociedades donde la gente deja de trabajar repentinamente, la incidencia de obesidad y enfermedades crónicas se dispara después de la jubilación,” dice el médico Luigi Ferrucci, M.D., Ph.D., director del estudio longitudinal del envegecimiento de Baltimore. En la región de Chianti en Italia, que tiene un alto porcentaje de centenarios, la gente tiene un concepto diferente del tiempo libre. “Después que las personas se jubilan de sus trabajos, pasan la mayoría del día trabajando en sus pequeñas huertas, cultivando uvas o vegetales,” dice él. “Nunca están realmente inactivos.” ¿El trabajo de agricultura no es para tí? Trabaja como docente voluntario en el museo local o únete al Cuerpo de Experiencia, un programa ofrecido en 19 ciudades que coloca a voluntarios de edad en escuelas públicas urbanas por alrededor de 15 horas semanales.

Usa el hilo dental todos los días

Esto podría ayudarte a mantener tus arterias saludables. Un estudio de la Universidad de Nueva York llevado a cabo el 2008 mostró que usar el hilo dental diariamente redujo la cantidad de bacterias que causan enfermedades a las encías en la boca. Se piensa que estas bacterias entran en la corriente sanguínea y provocan inflamación de las arterias, lo cual es un riesgo importante de enfermedades cardíacas. Otras investigaciones han mostrado que aquellos que tienen altas cantidades de bacteria en su boca tienen más posibilidades de tener ensanchamiento en sus arterias, otra señal de enfermedad coronaria. “Yo realmente pienso que la gente debería de usar el hilo dental dos veces al día para obtener la mayor cantidad de beneficios en su expectativa de vida,” enfatiza Perls.

Muévete

“El ejercicio es una verdadera fuente de juventud,” dice  S. Jay Olshansky, Ph.D., profesor de medicina e investigador del envejecimiento en la Universidad de Illinois en Chicago. “Es como mantener el aceite y los lubricantes de su automóvil. No es obligación hacerlo, pero su automóvil definitivamente funciona mejor.” Estudio tras estudio ha documentado los beneficios del ejercicio para mejorar el ánimo, la agudez mental, el balance, la masa muscular, y la salud de los huesos. “Y los beneficios comienzan inmediatamente después de su primera sesión,” añade Olshansky. No te preocupes si no eres un ratón de gimnasio. Aquellos que ven los mayores beneficios son los que van de hacer nada a simplemente caminar por el vecindario o el mall por  30 minutos al día. Ejercitar los músculos con un entrenamiento de resistencia también es ideal, pero las clases de yoga pueden darte un efecto similar si no te atrae levantar pesas.

Come un cereal rico en fibra para el desayuno

Consumir una porción de granos integrales, especialmente en la mañana, parece ayudar a las personas mayores a mantener estables los niveles de azúcar en la sangre durante el día, de acuerdo con un estudio reciente conducido por Ferrucci y sus colegas.  “Aquellos que hacen esto tienen menos incidencia de diabetes, que es un conocido acelerador del envejecimiento,” dice él.

Duerme por lo menos seis horas

En vez de dormir menos para tener más horas en el día, duerme más para añadir años a su vida. “El sueño es una de las funciones más importantes de nuestro cuerpo para regular y sanar las células,” dice Ferrucci. “Hemos calculado que la cantidad mínima de sueño que las personas mayores necesitan para obtener esas fases sanadores de sueño REM es seis horas.” Aquellos que alcanzan el siglo de vida hacen del sueño una prioridad principal.

Consume alimentos naturales, no suplementos

Hay evidencia importante que sugiere que las personas que tienen altos niveles de ciertos nutrientes en la sangre—selenio, beta-caroteno, y  vitaminas C y E—envejecen mucho mejor y tienen tasas menores de deterioro cognitivo. Desafortunadamente, no hay evidencia de que tomar pastillas con estos nutrientes provea esos efectos de antienvejecimiento. “Hay más de 200 carotenoides diferentes y 200 flavonoides diferentes en un solo tomate,” señala Ferrucci, “y estos químicos pueden todos tener interacciones complejas que fomentan la salud más allá de lo que sabemos acerca de los nutrientes por sí solos, como el licopeno o la vitamina C.” Evita los alimentos blancos que carecen nutrición (panes, harinas, azúcar) y aumenta todas esas frutas y vegetales llenos de colores, y panes integrales oscuros y cereales llenos de nutrientes.

Sé menos neurótico

Le puede servir a Woody Allen, quien mezcla sus preocupaciones con una dosis saludable de humor, pero el resto de nosotros que somos neuróticos deberíamos buscar otra manera de manejar el estrés. “Tenemos un nuevo estudio que muestra que los centenarios tienden a no interiorizar las cosas o pensar demasiado en sus problemas,” dice Perls. “Son muy buenos para soportar los golpes.” Si esta es una característica innata difícil de vencer, encuentra maneras de controlar tu estrés. Todos estos son buenos: yoga, ejercicio, meditación, tai chi, o sólo respirar profundamente por unos minutos. Preocuparse demasiado, comer papitas en frente del televisor, beber alcohol en exceso: todo eso es malo, muy malo.

Vive como los adventistas del séptimo día

Los norteamericanos que se definen a sí mismos como adventistas del séptimo día tienen una expectativa de vida promedio de 89 años, alrededor de una década más que el norteamericano promedio. Uno de los principios básicos de la religión es que es importante cuidar el cuerpo que es un préstamo de Dios, lo que significa no fumar, no abusar del alcohol, ni comer demasiadas cosas dulces. Los miembros típicamente siguen una dieta vegetariana basada en frutas, verduras, legumbres, y nueces, y también hacen bastante ejercicio. Ellos también están muy enfocados en la familia y la comunidad.

Sé una persona de hábitos

Los centenarios tienden a vivir con rutinas estrictas, dice Olshansky, y comen el mismo tipo de alimentos y hacen el mismo tipos de actividades durante toda su vida. Acostarse y levantarse a la misma hora todos los días es otro buen hábito para mantener su cuerpo en un estado de equilibrio que puede ser fácilmente perturbado a medida que envejece. “Su fisiología se hace más frágil cuando usted envejece,” explica Ferrucci, “y es más difícil que su cuerpo se recupere si usted, por ejemplo, pierde unas cuantas horas de sueño una noche o bebe demasiado alcohol.” Esto puede debilitar las defensas inmunes, dejándote más susceptible a los virus de infuenza o infecciones bacteriales en el ambiente.

Mantente conectado

Tener contactos sociales regulares con amigos personas queridas es una clave para evitar la depresión, que puede llevar a la muerte prematura, algo que es particularmente común en los viudos y viudas de edad mayor. Algunos sicólogos aún piensan que uno de los mayores beneficios que los ancianos obtienen del ejercicio es debido a las importantes interacciones sociales que vienen de caminar con un amigo o tomar una clase de ejercicio. Tener contacto diario con amigos cercanos o familiares le da a las personas mayores el beneficio adicional de tener a alguien que esté pendiente de ellos. “Ellos le dirán si se le está llendo la memoria o si parece estar más retraído,” dice Perls, “y ellos podrían incentivarlo a ver un doctor antes de que usted mismo reconozca que necesita hacerlo.”

El contenido de este artículo fue publicado originalmente en la revista US News & World Report, escrito por Deborah Kotz, traducido por María José Hummel. Vea el original en inglés publicado en MSN.