3 alimentos relacionados con la depresión

Fast_foodNo es ningún secreto que tendemos a comer un poco más en la época de las fiestas. Y con todo el ajetreo y el bullicio de la temporada, muchos de nosotros tenemos problemas para encontrar tiempo para cuidar nuestra salud.

Esa puede ser la razón por la cual es casi imposible conseguir una caminadora en el gimnasio en el mes de enero – nuestras resoluciones son un reflejo de nuestro sentido de  culpabilidad. Sabemos la razón por la cual tendemos a comer mal. Pero, ¿podría ser que lo que escogemos comer nos esté llevando a algo más que el aumento de peso?

Si nuestras malas decisiones se convierten en un hábito, definitivamente que sí. Según estudios recientes, es posible que el consumo de ciertos alimentos esté asociado con la depresión.

Estos son tres alimentos que es mejor evitar en exceso durante temporada de fiestas, como también durante el resto del año.

Granos refinados: Las pastas [o fideos] son un alimento rápido, ideal para esas noches agitadas cuando tenemos que pasar la mayor parte del tiempo haciendo compras, cocinando o envolviendo regalos. Pero, tal vez no sea una buena opción para comer todas las noches [a menos que sea integral].

La pasta [refinada], el arroz blanco y el pan blanco son todos alimentos que han sido identificados como inflamatorios y se han vinculado con la depresión en mujeres de 50 a 77 años de edad, de acuerdo con un estudio publicado en octubre de 2013 en la revista Brain, Behavior and Immunity.

En el estudio, los investigadores analizaron los hábitos alimenticios de más de 40.000 mujeres que no tenían depresión al inicio del estudio. Encontraron que las que consumían alimentos inflamatorios regularmente eran más propensas a sufrir de depresión al final del estudio.

Refrescos o sodas: Cuando esté yendo de tienda a tienda durante las fiestas, ¿cómo va a reponer los líquidos que haya perdido? Es muy fácil tomarse un refresco o soda mientras vaya de un lado para otro, pero el mismo estudio la revista Brain, Behavior and Immunity indicó que las bebidas gaseosas también pueden contribuir a la depresión cuando son parte regular de la dieta. Por lo tanto, si la soda es su bebida de preferencia cuando tiene sed, tal vez sea hora de reconsiderar esa estrategia.

Comida rápida: Las personas que comen comida rápida son 51 por ciento más propensos a desarrollar depresión que los que no lo hacen, según un estudio publicado el año 2012 en la revista Public Health Nutrition. Esto incluye productos horneados [como panes, galletas y pasteles], hamburguesas, perros calientes [“hot dogs”] y pizzas comerciales, dijeron los investigadores.

Recuerde que es poco probable que comer una pequeña porción de cualquier alimento pueda elevar el riesgo de depresión, por lo que no se preocupe si usted se acaba de comer un plato gigante de pasta después de años sin comerla, o si ocasionalmente se ha comido alguna hamburguesa. Pero si por otro lado esta lista describe los tres los grupos básicos de su alimentación, usted podría beneficiarse de un ajuste drástico en su dieta.

Publicado en inglés por Yahoo News el 9 de diciembre, 2013. Traducido por María José Hummel.

Nota de María José Hummel, nutricionista: Para más información acerca alimentos que ayudan con la depresión, lee este artículo publicado anteriormente en mi blog.

10 buenas razones para dejar el café

coffeeA veces da la impresión de que los investigadores no se pueden poner de acuerdo. Un día el café es bueno, y al otro día resulta que es malo. ¿Cuál de los dos es cierto? ¿A quién creerle? Y no sólo con el café hay confusión, sino también con el vino, la fibra, e incluso qué tipo de ejercicio es mejor. El café es definitivamente es uno de los más controversiales, ya que como seres humanos, nos encanta recibir buenas noticias acerca de nuestros posiblemente malos hábitos. Por lo tanto cuando se publican noticias positivas del café (o del vino por las mismas razones), se convierten automáticamente en las noticias populares del día.

Sin lugar a dudas la cafeína que se encuentra en el café es un estimulante. De hecho es considerada la “droga” más popular y consumida en el mundo. A pesar de los supuestos beneficios que pueda tener el consumo de café, también hay que tener en cuenta los riesgos de consumirlo, y también hay que saber cómo interpretar los resultados de ciertos estudios científicos para no entrar en confusión. Por ejemplo, varios estudios han mostrado que las personas que consumen más café tienen parecen tener menos riegos de desarrollar diabetes tipo 2. Las razones o mecanismos de esta relación todavía no son claras.

Pero estudios más recientes han mostrado que en personas que ya tienen diabetes tipo 2, el café produce aumentos en la cantidad de insulina y de azúcar en la sangre después de comer. Al parecer, el café puede precipitar la producción de cantidades elevadas de insulina en el páncreas. Los excesos de insulina en el cuerpo pueden llevar a la acumulación de grasa, sobrepeso, y resistencia a la insulina.

Después de revisar toda esta evidencia, el doctor Mark Hyman publicó una lista de diez buenas razones para dejar el café:

  1. La cafeína en el café aumenta catecolaminas, que son las hormonas del estrés. La respuesta al estrés produce cortisol y un aumento en la insulina. La insulina aumenta la inflamación, y eso te hace sentir mal.
  2. La habituación a la cafeína disminuye la sensibilidad a la insulina, lo que hace que sea difícil para las células responder adecuadamente al azúcar en la sangre. Los niveles altos de azúcar en la sangre llevan al deterioro arterial y aumento del riesgo de mortalidad relacionada con la enfermedad cardiovascular.
  3. El café no filtrado tiene la mayor cantidad de antioxidantes beneficiosos pero también producen el aumento más grande de diterpenos (compuestos orgánicos) en tu sistema. Estos diterpenos se han relacionado con niveles más altos de triglicéridos, LDL y VLDL.
  4. Los beneficiosos ácidos clorogénicos que pueden retrasar la absorción de glucosa en el intestino también se ha demostrado que aumenta los niveles de homocisteína – un indicador de aumento de riesgo de enfermedad cardiovascular, que tiende a estar elevado en la diabesidad [combinación de diabetes y obesidad].
  5. La acidez del café se asocia con malestar digestivo, indigestión, acidez estomacal, reflujo gastroesofágico y disbiosis (desequilibrios en la flora intestinal).
  6. La adicción es a menudo un problema con los bebedores de café y hace que sea muy difícil confiar en la fuente natural de energía en el cuerpo. Pregúntale a cualquier bebedor de café cómo se siente al dejar de tomar café, y se descubrirás que su historia es prácticamente igual a la de un drogadicto …latte
  7. Las adicciones asociativas tienden a ocurrir con el café – ¿quién no piensa inmediatamente en la crema calentita, espumosa y dulce mezclada con azúcar cuando se imagina un café? Sin duda, el negocio del café ha inspirado una cultura adicta a los gustos azucarados y grasosos de lo que se ha convertido más bien en una comida que una bebida. Ese café con leche “latte” en la mañana es el epítome del alimento carente densidad nutricional pero empacado de calorías.
  8. 5-HIA, un ácido orgánico y un componente del neurotransmisor serotonina (“el químico de la felicidad”) que aparece en la orina tiende a estar elevado en bebedores de café, lo que significa que pueden estar en riesgo de tener una cantidad más baja de síntesis de serotonina en el cerebro. La serotonina es necesaria para el sueño normal, la función intestinal, estado de ánimo y niveles de energía. Es un círculo vicioso, ya que la cafeína puede interrumpir el sueño y promover la ansiedad y la depresión. ¡Todos conocemos a alguien que tiende a estar cansado, agitado y con sobredosis de cafeína!
  9. Una excreción urinaria elevada de importantes minerales como el calcio, el magnesio y el potasio se han observado en bebedores de café. Un desequilibrio en tu balance electrolítico puede conducir a graves complicaciones sistémicas.
  10. Algunos ingredientes en el café pueden interferir con el metabolismo normal de ciertos fármacos y la desintoxicación del hígado, lo hace difícil regular el proceso de desintoxicación normal en el hígado. Otra cuestión que hay que tener en cuenta con el consumo de café es como algunos medicamentos como la levotiroxina (para la tiroides), así como los antidepresivos tricíclicos se absorben mal al consumir café, lo que hace que los síntomas sean curiosamente peor para los pacientes.

[Extraído y resumido de la publicación en Huffington Post, escrito por Mark Hyman, MD. Traducido por María José Hummel]

Para una persona que desea dejar de consumir café, se recomienda dejarlo de a poco si se puede, ya que dejar de consumirlo repentinamente puede acarrear varios efectos secundarios incluyendo dolores fuertes de cabeza, falta de energía, etc. También asegúrate de tomar bastante agua, por lo menos seis a ocho vasos diarios, para acelerar el proceso de desintoxicación de la cafeína. Una dieta sana y hacer ejercicio diario (y si es posible en la mañana) te ayudarán a tener energía de manera natural y saludable.

Por María José Hummel, nutricionista y educadora de salud

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Alimentos que ayudan con la depresión

depresion¿Sabías que la nutrición es uno de los factores causantes de la depresión que más comúnmente se pasa por alto? ¿Cuántos sicólogos o siquiatras piensas que les preguntan a sus pacientes acerca de su dieta durante el tiempo de consulta? La respuesta es probablemente muy pocos, sin embargo los estudios científicos nos siguen informando acerca de la conexión importante entre la dieta y los trastornos sicológicos como la depresión.

Si tú eres una persona que tiende a consumir mucha comida chatarra, mucha carne, o que tienes señales de adicción a los carbohidratos refinados, como el azúcar y las harinas blancas, y aparte de eso sufres de depresión, esto puede ser una clave de que tu alimentación te está afectando de maneras que van más allá de sólo el aspecto físico.

Como expliqué brevemente en mi último artículo acerca de la alimentación y el estrés, el triptófano es un amino ácido importante para el cerebro, ya que se transforma en serotonina, la cual es un neurotransmisor en el cerebro que te hace “sentir bien”.  Se piensa que un desequilibrio en los niveles de serotonina puede estar relacionado con la depresión, aunque no se sabe bien si la deficiencia de serotonina causa la depresión, o si más bien la depresión causa una reducción en los niveles de serotonina en el cerebro. De cualquier manera, los medicamentos para la depresión más comunes están diseñados para mejorar los niveles de serotonina en el cerebro, más sin embargo estos medicamentos pueden tener algunos efectos secundarios bastante serios.

Lo bueno es que consumir alimentos con triptófano puede ayudar a tu cerebro, aunque lo ideal es que estos alimentos no sean muy altos en otros aminoácidos que compiten con el triptófano para ser absorbidos. Como te expliqué en el último artículo, entre las mejores fuentes de triptófano se encuentran el tofú, las semillas de calabaza (zapallo, auyama), la harina de gluten, las semillas de sésamo y las almendras.

Otro factor nutricional extremadamente importante para el cerebro es el consumo de ácidos grasos omega-3. Algunos expertos en nutrición consideran que la gran mayoría de la población no consume suficiente omega-3 en su dieta, a pesar de que es considerado un nutriente esencial. Estudios han encontrado que consumir omega-3 puede mejorar los síntomas de personas con depresión y desorden bipolar. A pesar de que el pescado es una excelente fuente de omega-3, no es completamente libre de riesgos ya que podría estar contaminado con altos niveles de mercurio. Para evitar este problema, es necesario averiguar bien la procedencia y el tipo de pescado que uno va a comer. Para más información, lee esta guía para limitar el consumo de mercurio.

Afortunadamente existen fuentes de omega-3 menos riesgosas.   Entre los alimentos vegetales que contienen omega-3 se encuentran las semillas de linaza, semillas de chía, nueces, aceite de germen de trigo, tofú, soya verde, y espinaca. A pesar de que algunos expertos en nutrición aseguran que las fuentes vegetales de omega-3 son muy inferiores al pescado, un estudio en el año 2010 encontró que las mujeres que son completamente vegetarianas (que no consumen ningún alimento animal incluyendo el pescado) tenían niveles de omega-3 en su sangre mucho más altos que personas que comen pescado, personas que comen carne, o personas vegetarianas que consumen leche y huevos. Yo recomiendo consumir diariamente entre una a tres cucharadas de semillas de linaza o chía, no sólo por los beneficios al cerebro, sino también porque el tipo de fibra que contienen ayudan a reducir el colesterol, controlar el azúcar en la sangre y reducir la inflamación.

Otro factor nutricional relacionado con la depresión que quiero mencionar rápidamente es una deficiencia de ácido fólico o folato. En general las personas que tienen esta deficiencia no responden a los antidepresivos de uso más común, ya que lo que realmente necesitan es corregir su deficiencia. Las mejores fuentes de ácido fólico son los vegetales de hoja verde como las espinacas, y las legumbres como las lentejas y frijoles (porotos, judías, habichuelas).

Tanto la obesidad, como perder de peso de manera extrema (como en casos de anorexia), pueden causar depresión, por lo tanto lo mejor es mantenernos en nuestro peso ideal si es posible. Obviamente, esto no es nada de fácil como todos sabemos, y tratar de mantenernos en nuestro peso ideal es una lucha constante y muy difícil de ganar. Te recomiendo que leas los otros artículos en este blog acerca del sobrepeso, la obesidad, el ejercicio y el estilo de vida, y así puedas aprender más acerca de cómo mantener un peso saludable.

Si tú o alguien que conoces sufre de depresión, lo más importante es buscar ayuda profesional. Lo otro que puedes hacer es examinar tu dieta y ver si tal vez no te esté faltando alguno de los nutrientes importantes para tu cerebro que ya fueron mencionados. Si hay deficiencias en tu dieta, es muy importante que las corrijas rápidamente para que suplas tu cerebro con la nutrición que necesita y así te puedas sentir mejor de manera más natural y segura.

Artículo escrito por María José Hummel, nutricionista y educadora de salud.

La melatonina y el estrés

stressA pesar de que el estrés es un problema bastante común en nuestra sociedad moderna, muy pocas personas comprenden la compleja relación entre el estrés y la nutrición. Obviamente hay muchos factores que afectan el estrés, como por ejemplo el estilo de vida, el tipo de trabajo, las circunstancias personales, familiares, etc., pero los factores nutricionales también pueden jugar un papel crucial en el control adecuado del estrés.

Existen varios elementos importantes que pueden estar faltando en una dieta que consista de muchos alimentos procesados o menos saludables, o que pueden reducirse en el cuerpo como consecuencia del estrés. Uno de esos elementos importantes es la melatonina. La melatonina es una hormona que se produce en el cerebro, especialmente durante las horas de la noche, que tiene un gran número de beneficios. Entre ellos, la melatonina ayuda a regularizar el ritmo circadiano (o reloj biológico), nos ayuda a conciliar el sueño y dormir bien, mejora el sistema inmune, protege varios sistemas en el cuerpo, es antioxidante por lo tanto repara el daño celular y rejuvenece, y también ayuda a reducir los efectos del estrés. La falta de melatonina puede interferir con el sueño, lo cual puede aumentar el estrés, o puede ser de la otra manera, que la falta de sueño produzca una reducción en el nivel de melatonina, lo cual hace que nuestro cuerpo padezca los resultados. Lo importante es entender que la melatonina, el sueño, el estrés, la ansiedad, e incluso la depresión, muchas veces están ligados.

La melatonina se puede adquirir como suplemento, pero como todo suplemento, es mejor tomarlo bajo supervisión médica. La melatonina también se encuentra en altas cantidades en varios alimentos comunes como la avena, el maíz, el arroz y el jengibre. El cerebro, como dijimos anteriormente, también produce melatonina, pero para esto necesitan cumplirse varias condiciones. La melatonina se produce en la noche, en completa oscuridad, y a ciertas horas de la noche. Por lo tanto, dormir con luces, ruidos o acostarse muy tarde, reducen los niveles de melatonina en el cuerpo. También, la melatonina se produce en tres pasos. Primero, la glándula pineal obtiene el aminoácido triptófano de la sangre. El triptófano es convertido en serotonina, y la serotonina es convertida en melatonina. Para que ocurran estos tres pasos, necesitamos consumir suficiente triptófano, pero también suficiente calcio y vitamina B6 que se necesitan para que se cumpla el tercer paso.

Podemos obtener triptófano de los alimentos animales, pero ya que estos alimentos contienen muchos otros aminoácidos que compiten para ser absorbidos, estos alimentos no son la mejor fuente de triptófano. Mejores fuentes de triptófano son el tofú, las semillas de calabaza (zapallo, auyama), harina de gluten, semillas de sésamo (ajonjolí) y almendras. El calcio se puede de obtener de suplementos, o mejor aún, de alimentos que no contienen colesterol como la col (especialmente la col rizada o “kale” y la col común o “collard greens”), la melaza, las semillas de sésamo o ajonjolí, las hojas de diente de león, y granos como la quínoa y el amaranto. La vitamina B6 se encuentra en altos niveles en los pimientos morrones, las alcachofas, las semillas de girasol y las semillas de sésamo (ajonjolí).

Las sustancias que definitivamente reducen la melatonina son el café y la cafeína en todas sus formas (té, yerba mate, guaraná, bebidas “cola”, chocolate, etc.), el tabaco, el alcohol, y por supuesto, el estrés. Varios tipos de medicinas recetadas para condiciones comunes también disminuyen la melatonina, como ciertos anti-inflamatorios, esteroides, bloqueadores beta, anti-ansiolíticos, pastillas para dormir y antidepresivos. Si tomas algunas de estas medicinas, consulta con tu doctor para ver si pudieras reducir las medicinas de forma natural.

Ciertas hierbas pueden ayudar con el estrés, como la lavanda, la melisa o toronjil, la valeriana y la pasionaria o flor de la pasión, aunque la efectividad de estas hierbas varía de persona a persona. Otros factores importantes para el control del estrés son los siguientes: un estilo de vida saludable, incluyendo una dieta adecuada y suficiente ejercicio; adaptación saludable, es decir, saber adaptarse a las situaciones difíciles de la vida; ayudar a otros, ya que esto nos ayuda a no enfocarnos en nosotros mismos y nos hace menos egoístas; planificación y organización; no preocuparse tanto por el mañana, es decir, tener una actitud de confianza en que todo va resultar bien; pensar cosas buenas o elevadas, usando técnicas como la meditación y la oración; y por último, confianza en un poder más allá.

Si estás sufriendo de estrés, trata de incorporar estos pasos, aunque sea uno a la vez. El estrés produce un daño increíble en el cuerpo, pero es posible aliviarlo de forma natural si llevamos un estilo de vida saludable, y tratamos de controlar o evitar los factores que producen el estrés.

Escrito por María José Hummel, nutricionista y educadora de salud.

Por qué se produce la ansiedad para comer

Una de las mayores preocupaciones que muchos tienen cuando están tratando de bajar de peso o mejorar su salud, es que sienten que no pueden controlar lo que comen porque sienten “ansiedad” de comer. Este es un problema muy común con las personas que yo aconsejo en la clínica donde he trabajo por muchos años. En la mayoría de los casos las personas que tienen este problema son mujeres, pero no siempre.

Hay varios factores que pueden estar influyendo en que una persona tenga ansiedad para comer. Uno de los más importantes es la densidad nutritiva de los alimentos que consumimos. La dieta moderna, lamentablemente, es muy deficiente en nutrientes, especialmente la comida chatarra o comida muy procesada. Cuando comemos estos alimentos, probablemente estamos consumiendo suficientes calorías, de hecho tal vez un exceso de calorías, pero en la mayoría de los casos muy pocos nutrientes. Esto produce la paradoja de nuestra sociedad moderna: obesidad y desnutrición al mismo tiempo. Sí, es posible estar obeso Y desnutrido a la misma vez.

El problema más grande que yo veo, especialmente con la población hispana, es que nuestro consumo de verduras o vegetales es demasiado bajo. Las autoridades de nutrición y salud han establecido que como mínimo un adulto debería consumir 3 tazas de vegetales al día. Mi experiencia con los pacientes de la clínica que me vienen a ver, es que el promedio de consumo de verduras entre los hispanos está entre media a una taza al día. ¡Muy poco!

Las verduras son los alimentos con más densidad nutritiva en la alimentación humana, es decir tienen la cantidad más alta de nutrientes por caloría. Aparte de las muchas vitaminas y minerales, las verduras contienen altas cantidades de antioxidantes y fitoquímicos, muchos de los cuales a penas se han descubierto, o recién se están comenzando a estudiar. Si no consumimos suficientes vegetales al día, realmente le estamos robando a nuestro cuerpo la fuente más importante de estos nutrientes. Con el tiempo se pueden entonces desarrollar leves deficiencias nutricionales, no suficientemente serias como para causar una enfermedad obvia, pero sí suficiente para causar que nuestro cuerpo nos “pida” lo que le falta. La persona comienza a sentir “ansiedad” de comer, porque su cuerpo le pide los nutrientes que le hacen falta. Pero si en vez de alimentarnos sanamente, con bastantes vegetales, granos integrales, legumbres, etc., seguimos alimentándonos con comida chatarra o súper procesada, nuestro cuerpo recibe otra vez una cantidad insuficiente de nutrientes. Nos llenamos el estómago, pero a las pocas horas otra vez sentimos ganas de comer, aunque no tengamos hambre. Si no mejoramos nuestra dieta, con el tiempo esta situación va empeorando en vez de mejorar.

Si tienes “ansiedad” de comer, lo primero que te recomiendo es que analices la cantidad de vegetales o verduras que comes al día. ¿Estás comiendo por lo menos tres tazas de verduras todos los días? Si tu respuesta es sí, qué bueno, sube la cantidad a cinco tazas, porque tres tazas es sólo el mínimo, y tal vez tú necesitas más.  Si tu respuesta es no, como la gran mayoría de los pacientes que veo en la clínica donde trabajo, entonces tu primera tarea para solucionar tu problema es comenzar a consumir lo que tu cuerpo realmente necesita: por lo menos tres tazas de verduras y dos frutas todos los días, mientras más frescas mejor. Obviamente también necesitas consumir otros alimentos, pero eso será tema para otros artículos.

También hay otros factores que producen ansiedad, como por ejemplo, niveles bajos de serotonina en el cerebro, lo cual también puede estar relacionado con la dieta, entre otros factores. En artículos futuros estaré explorando más la relación entre la ansiedad, la depresión y la nutrición.

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Escrito por María José Hummel, nutricionista y educadora de salud